El Bajo Lempa, pinceladas de mi estancia

Mi nombre es Maria Antonia y fue un gusto llegar a día 13 de septiembre con la experiencia tan gratificante del último mes. No tanto ha ocurrido desde que inicié el postgrado de Cooperación para el Desarrollo que ofrece la UIB. Esto fue en octubre del 2008. Sin saber exactamente hasta donde me podía aportar el postgrado en cooperación, el marzo pasado decidí plantearme la posibilidad de realizar mis prácticas en un pais no desarrollado. Es así como conocí a Treball Solidari. Todo estaba por venir… Un reto  personal, una oportunidad profesional y vivencias emocionales.  El proyecto al que me he dedicado, “Desarrollo ecoturístico en la región del Bajo Lempa”, ha significado palpar de primera mano las dificultades de un proyecto de cooperación in situ. Poner en el terreno los nueve meses de teoría…

Para ubicaros y complementar las aportaciones de mi compañera Gemma, el Bajo Lempa es una región de El Salvador con unas características que son “carne de cañón” para un proyecto de cooperación: zona rural de escasos recursos dedicada en la mayoría a la pesca, la cual solo aporta para el consumo propio de la familia y poco más; un entorno natural de alto valor ecológico y que a poca distancia junta la desembocadura de el río Lempa, unos estrechos cañones llenos de sonidos de la naturaleza (garzas, mapaches, pelícanos, peces voladores,…), grandes hectáreas de bosque salado con sus manglares, el océano Pacífico con playas de anidamiento de tortugas, … y, sobretodo, comunidades con un gran interés en participar e implicarse en un proyecto de ecoturismo.

Mi finalidad principal de mi estancia ha sido identificar las posibilidades de apoyar el proyecto ecoturístico desde Mallorca y evaluar las propuestas de actuación de la ONG contraparte, CORDES. Todo un seguido de reuniones, visitas de campo y entrevistas han ocupado mi agenda durante el mes: asociación de tortugueros, cooperativas de pescadores, comunidades de Montecristo, La colorada, otros posibles beneficiarios particulares, ASMUR (Asociación de Mujeres Rurales), alcaldía municipal de Tecoluca, Ministerio de Turismo, planta procesadora de pescado, planta procesadora del marañón, etc. etc. Los diferentes actores implicados tienen en común la voluntad de mejorar la calidad de vida de los habitantes de la región (complementando sus actuales ocupaciones con otros ingresos derivados del turismo) y, a la vez, se pone en valor una zona natural legalmente protegida por el Gobierno apostando por la conservación de las espécies que allí viven.

Entrando un poco más al detalle, el 20 de agosto fui invitada a la inauguración del Vivero de tortugas en la Isla La Colorada. El proyecto de veda es iniciativa del Ministerio de Medio Ambiente juntamente con FUNZEL, Fundación Zoológica de El Salvador, con el propósito de conservar la especie de tortuga marina y sus huevos, evitando su recolección descontrolada y su posterior comercialización en el mercado o para consumo propio. Es un claro ejemplo de cómo una acción de conservación biológica puede encontrar su complementariedad con el ecoturismo. Los tortugueros han visto reducida gran parte de sus ingresos debido a la veda. Sin embargo, si esta actividad se ofrece como visita turística nocturna a la playa para presenciar la recolección, visita del vivero donde se depositan los huevos o acompañando la liberación de tortugas pequeñas, luego habrán diversificado sus ingresos económicos a través de una actividad totalmente sostenible.

También realicé una visita a la Asociación de Mujeres Rurales (ASMUR) que nació en el año 1995 y que ahora cuenta con 78 socias de las comunidades de alrededor. La asociación tiene tres grandes líneas de actuación: el crédito, la alfabetización y la sensibilización. Aparte, tienen un espacio para la producción de queso artesanal. Con el dinero que sacan de la venta pagan la leche y se descuenta un margen para la socia. La participación de esta agrupación en el proyecto es interesante debido a su potencial en la elaboración de productos típicos y su posterior venta en las redes turísticas creadas. La producción de queso se puede complementar con una línea de capacitación en producción de artesanía (telas, objetos de cerámica, joyas de semillas, etc.), juntamente con la venta de café o marañón.

En definitiva, el proyecto está encaminado, se tienen unas líneas claras y unos beneficiarios en el punta de mira. La región y en general El Salvador tienen un gran potencial para que este proyecto sea un éxito. Las personas que estamos formando parte de él pondremos todo nuestro esfuerzo para que así sea… Ha sido un placer y estoy muy agradecida por haber tenido esta oportunidad!

Gracias Treball Solidari, gracias Bajo Lempa!!! Hasta pronto.

Maria Antònia Aloy

~ por descubrecentroamerica en 16 septiembre 2009.

Una respuesta to “El Bajo Lempa, pinceladas de mi estancia”

  1. Que bé M.Antonia! Gràcies pel teu relat! Una abraçada.

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